Por Jesrrael Sánchez Flores, Colaborador de CERCA y vocero de la Alianza por la Calidad del Aire
La pregunta que hoy nos convoca es fundamental: ¿qué calidad de aire respiramos en La Paz? La respuesta, basada en años de monitoreo científico, nos revela una realidad compleja que demanda atención inmediata.
Una realidad variable y preocupante
La calidad del aire en nuestra capital no es uniforme. Presenta variaciones estacionales críticas, con picos durante el verano y diciembre cuando el consumo energético se dispara (Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental, 2024). Tampoco es igual en toda la ciudad: colonias como Márquez de León, Lázaro Cárdenas y El Centenario registran regularmente condiciones más desfavorables debido a factores climáticos y proximidad a fuentes de emisión (Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental, 2023).
La fuente principal del problema
La evidencia es contundente. Desde 2018, los estudios del Centro de Energía Renovable y Calidad Ambiental (CERCA, 2019) identifican que la generación eléctrica a base de combustóleo constituye la principal fuente de contaminantes atmosféricos en La Paz. Esta actividad emite partículas finas (PM2.5 y PM10) y gases nocivos que se dispersan por toda la ciudad.
Un asunto de salud pública
Esta contaminación trasciende lo ambiental para convertirse en un grave problema de salud pública. La exposición crónica a aire contaminado incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias como asma y bronquitis, afecta el sistema cardiovascular y agrava condiciones preexistentes, especialmente en poblaciones vulnerables (Organización Mundial de la Salud, 2021). Las consecuencias son tangibles: mayor demanda de servicios médicos, incremento en gastos de salud y disminución en la calidad de vida de los sudcalifornianos.
Avance significativo: Monitoreo oficial
Un paso crucial se ha dado recientemente. El Gobierno del Estado de Baja California Sur, a través de la SEPUIMM (2024), adquirió e instaló una caseta de monitoreo de calidad del aire de nivel normativo. Es importante precisar que esta acción corresponde al gobierno estatal, no municipal.
Esta estación, equipada con cinco analizadores de contaminantes críticos y sensores meteorológicos, generará datos oficiales validados. Como señala la Mtra. González, Directora de Cambio Climático de la SEPUIMM: «Los equipos generan información calibrada que pasa por un proceso de validación para convertirse en datos oficiales» (comunicación personal, 15 de octubre de 2024). Esta herramienta permitirá identificar zonas, horarios y días críticos, sentando las bases para un sistema de alertas tempranas.
El camino a seguir: PROAIRE y transición energética justa
La implementación efectiva del Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire (PROAIRE) del Estado (Gobierno del Estado de Baja California Sur, 2023) representa la hoja de ruta para abordar sistemáticamente este desafío. La participación de CERCA en su Comité Núcleo asegura que la perspectiva ciudadana y técnica informe este proceso.
Significativamente, el gobierno estatal ha adoptado el modelo de energía social promovido por CERCA (2025), llevando soluciones solares a comunidades aisladas como Puerto Chale y El Dátil. Este modelo representa el tipo de transición energética necesaria: descentralizada, comunitaria y limpia.
La instalación de la caseta de monitoreo por el Gobierno del Estado es un logro importante que materializa años de esfuerzo ciudadano. Sin embargo, el verdadero éxito se medirá cuando esos datos se traduzcan en acciones concretas: implementando plenamente el PROAIRE, acelerando la transición energetica justa y, sobre todo, cuando cada ciudadano asuma su rol en esta lucha colectiva. El aire limpio no es una opción, es un derecho vital. En Baja California Sur, el momento de garantizarlo es ahora.
- Artículo publicado originalmente por la Alianza por la Calidad del Aire en El Sudcaliforniano.






